Etapa de Melide a Arzúa – Un viaje que se siente en el alma
- Ana Fatima Rivera Aguirre
- 8 jun 2025
- 2 Min. de lectura
Esta fue, sin duda, la segunda etapa más bonita del Camino de Santiago para mí.
Amanecimos en Melide con un desayuno delicioso, lleno de detalles que nos hicieron sonreír. Nos hospedamos en La Ferradura, donde nos atendieron con un cariño que se siente y se agradece. Empezó lloviendo, pero a esas alturas ya estábamos acostumbradas: nos poníamos la capa, nos la quitábamos, y ese juego se volvió parte del encanto del día.
Los paisajes fueron un regalo: verdes, con senderos cubiertos de árboles y pequeños riachuelos. Caminamos entre bosques de eucalipto y aldeas de cuento, dejándonos sorprender por cada rincón.
Avanzamos bien, y antes de darnos cuenta, llegamos a una zona con varios restaurantes frente a un río. Era Semana Santa, así que todo estaba lleno, pero logramos encontrar lugar en un restaurante con un arroz con mariscos que nos hizo sentir en casa. En Galicia nos enseñaron que no es paella… ¡es arroz con mariscos! Y qué delicia acompañarlo con cañitas y tinto de verano. Esperamos bastante, pero valió totalmente la pena.
Los últimos 5 km fueron suaves y nos llevaron hasta Arzúa, conocida por su queso y su miel. Allí, paramos en un cafecito donde compramos un poco de ambos para llevar al día siguiente en nuestro picnic.
Nuestro alojamiento estaba en las afueras, así que la dueña nos fue a recoger con su mamá. Desde ese momento comenzó una experiencia que solo puedo describir como entrañable. Nos alojamos en Casa Correidoras, una finca hermosa, llena de historia y, sobre todo, de amor.
Claudia y su familia nos recibieron como si fuéramos parte de su hogar. La cena fue como si tu propia madre te cocinara: sabrosa, cálida, llena de detalles y acompañada de historias que conectan. Las habitaciones eran preciosas, la finca era un lugar para quedarse y simplemente... descansar.
Recomiendo este lugar con todo mi corazón. Pueden encontrarla en Instagram como Casa Correidoras: https://www.instagram.com/casadascorredoiras/
🌟 Lo que aprendí en esta etapa:
A pausar, a no caminar con prisa. A dejarme abrazar por los detalles, por el servicio genuino, por el cariño que transforma todo peregrino merece cariño y actos de bondad. Y este día lo vi. Reflexione: así quiero tratar a los demás. Que bonito es dejarse querer.
“A veces, no se necesita mucho para sentirlo todo: detalles,buena compañía, la naturaleza y el corazón abierto.”














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